Nosotros

marcelo mariosa  Por Marcelo Mariosa

Nosotros, los jugadores de rugby, somos distintos. Por afuera, parecemos casi iguales a la gente común, pero no lo somos. La gente común no se tira a derribar al oponente que carga la pelota. No se arroja de cabeza a recuperar una pelota suelta. No empuja junto a muchos en un amontonamiento.

Nosotros somos distintos. Pero somos distintos porque decidimos en algún momento ser parte del rugby y hemos entrenado duro, noche tras noche, dejando casa y familia. Somos distintos porque aún lesionados, estamos listos para jugar.

Somos distintos porque no queremos héroes solitarios, sino que esperamos que el equipo se convierta en héroe. Porque nos hace felices pasar una pelota para que mi compañero haga un try, tanto, como si lo hubiésemos apoyado nosotros.

Somos distintos porque entendemos del esfuerzo, de la lucha, de cumplir las reglas. Sabemos de dolor y de trampas, pero elegimos transitar el camino correcto. Tenemos adversarios, pero no son enemigos.

Y entramos a la cancha a ganar, o al menos, a dejar el corazón en cada tackle, y el alma en cada avance. Somos luchadores con coraje. Somos un puño, firme y duro, cuando los dedos son débiles si están separados.

Y en cada día de partido nos tomamos la obligación de cumplir el rito de mostrar todo lo que tenemos, de no dudar en cada acción y para demostrarnos de qué estamos hechos: de puro rugby. De éso estamos hechos.

Cada tackle debe ser demoledor. Cada corrida como si fuera la última. Jamás claudicar. Jamás ceder. Si hacemos ésto, entonces estaremos cumpliendo con todo aquéllo que los demás esperan de nosotros, y que nosotros esperamos de nosotros mismos: ser jugadores de rugby.

Y eso, es un regalo de la vida.

 

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